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Festivales diamantinos de la Ponti (30 de septiembre 2011)
¡Ay, Alejandro! Pero ¿cómo se te ha ocurrido?
¡Adelantar los contenidos de octubre del blog! Si hubieras incluido un
Deo volente, al menos. Y no me vengas con que en esa perífrasis de
«iremos publicando» lo único que se expresa es un deseo y que se aprecie
la diferencia de matiz con un hipotético «publicaremos» claramente
aseverativo. Ahora los asiduos no te perdonarán ni que caigas enfermo.
Pero, en fin, a lo hecho, pecho.
Carta del coro Cantores de Santo Tomás (27 de noviembre de 2010) Estimados miembros la Asociación de Amigos de la Schola: El próximo 12 de Diciembre se cumplen treinta años del fallecimiento del Padre José Ignacio Prieto, que en la mitad central del pasado siglo fue Director de la Schola Cantorum de Comillas llevándola a muy altas cotas de calidad musical. Más tarde, en los años setenta, el P. Prieto dirigió el Coro Universitario Santo Tomás de Aquino de la Universidad Complutense de Madrid, el cual fue entonces, seguramente, el mejor coro no profesional de Madrid. Nuestro coro, Cantores de Santo Tomás, fue fundado hace doce años por antiguos miembros del coro Santo Tomás de Aquino, deseando revivir los buenos momentos musicales que conocieron en éste, y muchos de ellos recuerdan al P. Prieto con admiración y cariño. Por eso en el citado aniversario hemos querido rendirle homenaje, e incluiremos en los próximos conciertos que daremos en Madrid los dos trípticos de obras navideñas a cuatro voces mixtas que compuso. Algunas de esas obras nunca se editaron en forma impresa, y han sido escasamente interpretadas en público; estos dos trípticos, de hecho, no figuran entre las partituras accesibles en la página web de esa Asociación. Su nueva interpretación será así un buen homenaje. Os invitamos a compartir este recuerdo con nosotros. Los conciertos mencionados son los siguientes: el 12 de Diciembre, a las 18.00 h, en la basílica de San Francisco el Grande, que constituirá el homenaje principal; el 18 de Diciembre, a las 20.15 h, en la Iglesia de María Auxiliadora (Salesianos de Atocha), c/ Ronda de Atocha, 25.
Un cordial saludo, Ver programa de próximos conciertos >>
Carta del coro Divertimento (29 de noviembre de 2010)
La verdad es que fue estupendo y la gente de mi
coro que hizo el viaje lo pasó muy bien y vino muy contenta: El
concierto, la participación en el Cantantibus y el Adiós con tantos y
tan buenos cantantes, las visitas al pueblo, a la Ponti y a la playa de
Oyambre, las batallitas que les contamos Juan Uruñuela y yo, el
estupendo alojamiento y cena, vuestra simpatía...todo hizo que
resultaran un par de días sumamente agradables y que todos y, sobre todo
por su abundancia, todas volvieran encantadas.
Carta de JoséMa Ruiz Marcos (17 de febrero 2011) Los héroes de Febrero en Comillas Gregorio Azagra nos envía otra de sus sublimes muestras. Me ha impresionado más esta melodía “Madre de amor y consuelo...” ahora y en su versión azagrense que cuando la oí en Comillas, era algo más bien lejano en mi vida. Y raras veces cantada. En cuando a la segunda melodía, debo confesar que en mis tiempos no fue conocida. Pero Azagra es un mago. Como recuerdos de “Febrerillo loco” figuran en primer lugar los salvajes días del invierno, sin calefacción, con la gripe, sin agua caliente en los lavabos, los sabañones en manos, nariz y orejas. Era algo parecido al heroísmo. Héroes de una guerra perdida, camino del destierro Ya de filósofo de tercero, bajé una vez de mi cuartucho del piso superior a visitar al Rector Baeza. Era la época de la gran gripe de 1947, yo hacía, por cierto que en Latín, el diario del Filosofado, en mi cargo de Bedel de comunidad. Al besarle la mano se sobrecogió de espanto: ”Pero hijo, estás helado”. En Comillas/Madrid tuve acceso a mi Diario 1946-47, se me permitió fotocopiarlo, claro que en presencia de un testigo, como Dios manda. Hubo días con hasta 80 filósofos en la cama, dos de ellos acabaron tuberculosos y yo acompañé a uno hasta su casa de Tornavacas en Cáceres. Os contaré otro día las peripecias de este viaje con él, en Marzo ya de 1947. Tanto el médico de Comillas (Regatillo, hermano del canonista) como el Hermano Castillo, los dos estaban griposos y fuera de combate.Yo organicé (motu proprio, no había a quién ,recurrir...un grupo de sobrevivientes, unos diez, que poníamos termómetros en la axila, registrábamos escrupulosamenrte los resultados, repartíamos la comida y ayudábamos en la limpieza. Estudiar, no estudiábamos, ni los “enfermeros” ni nadie. Como hubo varias recaídas, se me ocurrió “decretar” (por unanimidad, desde luego) que todos los agripados deberían pasar tantos días sin fiebre pero en la cama como los que habían pasado en ella y con calentura.Y lo llevamos a rajatabla.Les llevábamos libros para mayor consuelo y no les pusimos la Tele, porque no la había. Otro día seguiremos el cuento, si os interesa, JoséMa
Carta de Xabier Erauskin (24 de marzo 2011) A Gregorio Azagra y Rafa Manero con mi devota admiración Bergamín, escritor del 27 y su música callada Soy y he sido siempre un mero amateur de la música. Así al menos me considero con mi somero curriculum "scolano" de apenas un par de años y otros dos en la "cabina de radio" retransmitiendo con Bernardino Martinez Hernando las misas dominicales para radio Santander y la Semana Santa para radio Nacional. Mi relación con el P. Prieto no fue tampoco demasiado estrecha a pesar de que, aún hoy, le siga agradecido por haber cargado en un viaje desde Roma con aquel viejo acordeón "Settimio Soprani" que ahora duerme en casa. No creo que el P- Prieto pensara que años mas tarde lo iría a profanar acompañando "riancheiras" regadas con alcohol a bordo de los bacaladeros de Terranova.. Reconozco, por otra parte, que en mi particular binomio literatura-música siempre han tenido mas peso las letras aunque la música (escucharla, oirla, sentirla) siga siendo una maravillosa debilidad fraguada en la lejana retorta de ensayo de Comillas. Al filo de los magníficos comentarios de Rafa Manero, y al albur de las sorprendentes y extraordinarias recreaciones digitales musicales de Azagra y del propio Manero me he animado a presentar en nuestro blog el impar pensamiento musical de un escritor de la generación del 27 al que tuve la fortuna de conocer de cerca en el último año de su vida. Era José Bergamín, cuya vocación inicial según su mejor biógrafo, Gonzalo Penalva, fue la de compositor ("consiguió un vastísimo conocimiento musical y publicó sus primeros artículos, bajo seudónimo, sobre este tema"). Hoy, para abrir boca, recojo algunos de sus geniales aforismos musicales repartidos a lo largo de su vida. Prometo continuarlos en otras entregas; - La música es el puente de plata del pensamiento. - La música es la puerta secreta del silencio. Una introducción a la muerte. - El número es la prisión silenciosa de la música. - Cuando oímos música, nuestros ojos piden luz -!más luz!- como los de los ciegos. - Se ha equivocado usted, señora; al concierto no se viene a rezar. - La música, como la nieve, reduce y aprisiona el silencio; blandamente, como un sudario inmaculado envuelve un cuerpo muerto. - La literatura musical tapona los oídos, dejándolos sordos para la música. - La guitarra y el violín no pueden estar juntos: se maltratan. Pero, en cuanto están separados, el violín suspira sollozante por la guitarra y la guitarra se traga dolorida su remordimiento, quejándose hondamente. - El violín tiene también su alegría; sensual y mística; ascética, desesperada. Pero hay que saber arrancársela; sin caricias, violentamente, aunque se le salten las cuerdas. - No quiero tocar con el clarinete- decía el piano-; en cuanto me descuido se me echa encima, como si no supiera hacer otra cosa mejor que pisarme a mi la cola. - El violín del gran virtuoso es un zapato tan lustrado que rechina de gusto. Porque el violinista pone un entusiasmo de limpiabotas en tocar su violín, en sacarle sonoramente tanto brillo que parezca un espejo: un espejuelo al que van a chocar los melómanos entontecidos como alondras.. - La música que piensa, sueña; la que no piensa, duerme. - El pensamiento mas profundo, canta -decía Carlyle-. Por debajo de la música, como por debajo del mar, hay suelo, tierra, fuego y aire: pensamiento. - Fuga. !Cómo escapas, divina música, a los que te persiguen! - Rima. !Cómo huyes, humana poesía, de los que te buscan! Un abrazo. Otro día, más. Javier
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De te fabula
narratur
Estábamos hojeando Jesús Mauleón
y yo el libro de Carlos Muñoz “El eco de aquellas voces”. La marea de
recuerdos y evocaciones iba en aumento. La nostalgia nos llegaba ya a la
altura del pecho. Al volver la página 214 nos detuvimos ante una foto:
Concierto de la Schola con la Orquesta Municipal de Bilbao, en el Teatro
Pereda de Santander…4 de marzo 1952. Con el dedo fuimos recorriendo las
filas de los contraltos. De pronto le dije: “Mira, éste eres tú”.
Todavía nos entretuvimos en identificar diversas caras. “Espéra men gar
en”…Era el atardecer. Uso esta expresión de Demóstenes en su Pro Corona,
para precisar con cierta solemnidad el momento del día, punto y hora en
que esto ocurrió.. Rafael Manero (19 de abril de 2011) (El poema fue publicado en la Revista de poesía “Río Arga” nº 130, 2º Trimestre de 2009). |
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Alguien me dice: “Éste eres tú”
A mi amigo Rafael Manero Alguien me dice: “éste eres tú”. Miro al libro y te reconozco al instante: estirado, despierto, apenas quince años, tienes cara aún de niño. Y me digo al instante: “éste soy yo”. Y un terremoto, más de medio siglo de tierras, sacudidas de tiempo, piedras, rota melancolía me suben por el pecho, rajan de pronto el suelo donde piso. Pero tú, impasible, guardas una serena compostura en los momentos previos a un concierto, rodeado de caras detenidas fuera de toda edad y como vivas para siempre. ¿Sabes que este concierto comenzó y acabó, y que un turbión de música, ruidos, calendarios furiosos, rodó sobre vosotros, sobre ti y sobre mí, nos arrancó de cuajo los papeles y aceleró implacable el desatado arrastre de la vida? En medio de este súbito recio desbarajuste, tengo para ti una buena noticia: no has muerto aún, estás, estoy aquí contigo y me quedo suspenso ante tus ojos y tu frente, cargados de futuro, de esa noble inocencia adolescente, tan tuya como mía y esa conciencia confiada, clara, de estar bien vivo, y ser aún casi un niño fijado en esta foto para siempre. Tengo todo el derecho a tutearte, a quererte, aunque tú estés ahí más arriba que yo, por más alto en la vida.
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Y no puedes negarte a que hoy me apropie de esa mirada limpia, ajena a los temores, de esa segura ingenuidad que te permite mirar sin miedo sobre el hombro del tiempo. Porque tú eres (yo también ahora que te miro desde mis ojos fatigados, casi desde la ancianidad como una falsa altura) ese cuerpo, ese mirar a luz erguida, aún no zarandeado por vaivenes oscuros que sin piedad te avisen de la muerte.
Oh, no sabes bien qué alegre sobresalto, qué regalo casual e inmerecido encontrarte hoy aquí, toparme de nuevo en ti conmigo, retornar a ese monte de inexpugnable adolescencia con que miro aún al mundo desafiando muros, vientos, ejércitos de años embravecidos, ciegos y en son de muerte contra ti y contra mí. Qué recio sobresalto, casual, inmerecido, para luego volver a remirarte, alzarme en los escombros, sonreír apresado de melancólica ternura, verme contigo puro, vencedor ignorante, vuelto a vivir, en trance de cantar feliz en un concierto desafinado, hermoso, que todavía desconoces, e interpretar contigo hasta el final aplauso de unas manos de Padre el bello, prieto de disonancias, fascinante programa de la vida.
Jesús Mauleón (Mayo de 2009)
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