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MIEMBROS DE HONOR

Lo grande de esta escuela a la que ahora regresamos, sin habernos alejado nunca, es que junto a los que peinamos canas, algunos ya peinan honores. Creo que todos querréis saber cómo se ha gestado este proceso. A grandes rasgos:
Al redactar el borrador de estatutos aparecen 3 tipos de socios: Los Fundadores (vosotros, los que firmeis el Acta Fundacional el día 21 en el Salón de Plenos), los socios de número (los que ingresen en la Asociación a partir de esa fecha) y… los Miembros de Honor, (personas que por su papel relevante en la historia de la Schola Cantorum de Comillas, por su  prestigio o por haber contribuido…).
El grupo de los “senior” de la Comisión Gestora lanza la propuesta: Socobehere, Carlos, Bailo, Goico, Azagra y también, in memoriam a Miguel Eizmendi. La aceptamos, con el ruego de que nos escriban unas líneas de cada uno para que todos sepamos de ellos y de los rasgos que han merecido ese honor.
Y a partir de aquí, les cedo la palabra:

 

Miguel Eizmendi por Rafael Manero (10 de noviembre de 2009)
 

Ponerme a escribir "Miguel Eizmendi, Socio de Honor" y tener que añadir el "IN MEMORIAM", me hace sentir un nudo en la garganta. Éramos del mismo curso. Estuvimos en Comillas desde pequeños. Aprendí a cantar colocándome a su lado, como aprenden los pájaros: tratando de imitar aquella impostación de voz espontánea, natural, maravillosa. Cuando cantaba en Noche Buena el "A media noche" de Goicoechea, hacía que la emoción trepara, con un temblor silencioso, hasta los ojos de los que le escuchábamos . Miguel era de Azpeitia. Pertenecía, como tiple solista, al coro parroquial de don Julián, el organista. Prieto le oyó cantar un solo en la Basílica de Loyola e inmediatamente se lo quiso llevar a Comillas. En la colección de programas de la Schola, que irá apareciendo en este Blog, figura como tiple solista en el fragmento de Tanhauser que se interpretó en el concierto de Santa Cecilia del año 47. Así también, posteriormente, en las Bienaventuranzas de César Franck y en otras muchísimas ocasiones, que no quedaron reflejadas en programas. Fue también contralto solista. En la grabación de la Missa Jubilaris del año 50 se oye una voz de niño cantando solo el "Qui tollis peccata mundi": es la voz de Miguel. La grabación no le hace justicia, por la escasez de medios técnicos en la recogida de sonido. Por otra parte en Miguel se iniciaba ya el cambio de voz. Pero es el único testimonio que nos queda de aquella voz inolvidable. Cuando pasó a formar parte de la cuerda de bajos, se convirtió en un colaborador en la preparación de voces y programas, en el que Prieto confiaba absolutamente. En los años en que el padre Prieto estuvo a caballo entre Roma y Comillas, le tocó hacerse cargo de la Schola y lo hizo con total competencia. Tenía un oído prodigioso, capaz de seguir con absoluta seguridad la marcha de las voces, y un increíble falsete que le permitía corregir sobre la marcha cualquier desvarío de las cuerdas, recorriendo toda la gama, desde lo más grave de los Bajos hasta los agudos más arriesgados de los tiples. Como he escrito en algún rincón de este Blog, "El curso académico 58-59, según se deduce de los programas adjuntos, estuvo marcado por la personalidad excepcional de MIGUEL EIZMENDI... Lo que dio verdaderamente la medida de su valía y de su capacidad como director, y lo realza como caso único en la historia de la Schola, al menos en la etapa del P. Prieto, fue la dirección, como único protagonista, de todo el programa de SEMANA SANTA de ese año de 1989. Me entretengo en subrayar estas cosas, porque Miguel, hombre sumamente discreto y poco amigo de figurar, pasó entre nosotros de puntillas, como si fuese uno más en la Schola. Sin embargo la huella que dejó su extraordinario talento de músico y de excelente persona fue muy honda y bien merece un recuerdo emocionado y agradecido: MIGUEL EIZMENDI, SOCIO DE HONOR DE LOS AMIGOS DE LA SCHOLA, IN MEMORIAM.
"labitur ex oculis nunc quoque gutta meis..." (Ovidio)

Rafael

 

Carlos Muñoz Álvarez autoretrato (25de noviembre de 2009)

El libro “El Eco de Aquellas Voces” es ante todo autobiográfico. Por eso la lectura más superficial de sus páginas da pie a formarse una idea bastante definida de la vida y la personalidad de su autor: sus años de estudio, su formación humanística, cultural, filosófico-teológica, musical, … en Comillas; además de sus cualidades humanas, sensibilidad, actividades profesionales,…y, por supuesto, el papel que ocupó en la Schola … y el que la Schola ocupó entonces y en toda su vida; Pero, por si alguien quisiera verlo así todo por junto, se podría decir de Carlos Muñoz Álvarez, que fue alumno de 1942 a 1955 del Seminario y Universidad Pontificia de Comillas, Santander, donde estudió Gramática, Humanidades y Retórica, y las Licenciaturas en Filosofía y Teología, recibiendo al final el “Presbyteratus Ordo ad fidelium regimen et cultus divini ministerium”. Finalizados sus estudios, ejerció durante veinte años como párroco en la ciudad de Béjar, diócesis de Plasencia. Tras su “reductio ad saecularem statum”, obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia y el Máster en Dirección y Administración de Empresas Educativas, y ejerció como director de colegios privados de Segunda Enseñanza.
En el aspecto musical, perteneció a la Schola Cantorum, durante el tiempo que permaneció en Comillas, como tiple, primero, y , como bajo, después; participando en cuantas actuaciones litúrgicas y conciertos profanos celebró la Schola, dentro de la Universidad y fuera, como en Santiago de Compostela y Santander, con la Orquesta Sinfónica Municipal de Bilbao, y en Zaragoza, con la Orquesta Sinfónica de la ciudad, …-. Formó parte así mismo, de los dos coros de solistas de la Schola, el “Coro Reducido” y el “Coro de Canto gregoriano”. Asistió en la Abadía de Solesmes, Francia, dos veranos a los cursos de Canto Gregoriano impartidos por el monje benedictino Dom Gajard. Ejerció durante varios cursos como profesor de las clases regladas de Música y Canto Gregoriano de sus compañeros de cursos inferiores en la propia Universidad de Comillas. Tomó parte tres veranos en las giras de conciertos organizados por el Director de la Schola Cantorum, P. Prieto S. J., que un coro reducido de la Schola dio por diferentes países de Europa –Francia, Suiza, Austria, Alemania, Holanda, Bélgica, …durante un mes. Una vez terminados sus estudios en Comillas, se mantuvo en comunicación con la Schola Cantorum de Comillas y su Director, tomando parte en una ocasión como cantor en las giras de conciertos por Europa. Dentro de sus actividades relacionadas con la música fue fundador y director de una “Coral”, de cuarenta voces mixtas, en la ciudad de Béjar. Fue profesor titular de Historia de la Música en Bachillerato en colegios oficialmente reconocidos de Madrid y Pozuelo de Alarcón, donde creó y fue titular de una Escuela Elemental de Música, oficialmente reconocida, en la que se impartía enseñanza y titulación de canto, música coral y once instrumentos musicales. Ha cultivado a lo largo de su vida sus conocimientos y disfrute musicales asistiendo a innuHa asistido a innumerables Conciertos de las Orquestas del Mundo, en los que ha tenido ocasión de ver dirigir a los grandes Directores de Orquesta; y ha podido escuchar a los más prestigiosos coros infantiles, como “Les pètits Chanteurs a la Croix de Bois”, los Cantores del “King’s Collage” de Cambridge, Gran Bretaña, los “Niños Cantores de Viena”, los Cantores de la “Capella Carolingia” de Aquisgrán, … Tanto en los años que permaneció en Comillas como después, mantuvo una relación de proximidad y afecto con el P. José Ignacio Prieto, S. J., al que reconoce como maestro de sus conocimientos y sensibilidad musical.

 De Carlos Quien haya leído “El Eco de Aquellas Voces” habrá sacado una idea exacta de quién es

 

Gregorio Goicoechea autoretrato (25de noviembre de 2009)
 

"Nací el 17-08-31 en Bilbao. Mi infancia empieza con estudios desde los seis años y continúa hasta los 12 en el Colegio dirigido por los Padres Jesuitas "Nuestra Señora de Begoña" de Bilbao.
Comienza mi etapa comillesa mimado por venir de un colegio jesuítico... Mi primer solo, ensayado por el P. Alonso Shökel, -me lo recordó un día en su visita a su familia en Algorta-.
Nuestro grupo bilbaíno en la Schola Cantorum de Comillas era uno de los mejores... Juanjo Larrínaga, el mejor contralto, Emilio Olávarri, el mejor tenor segundo, Juanito Arenillas, un gran tenor, y yo mismo.
Mis éxitos musicales los refleja Carlos Muñoz en su libro "El eco de aquellas voces". Ver sobre todas las páginas, la página 188, como síntesis.
Durante mis vacaciones estivales y navideñas (permisos concedidos para subsanar mi rota nariz por un descuido del P. Carlos Mielgo) mis éxitos eran familiares en el salón del Hotel de mis padres: casi todos los fines de semana un gran pianista tocaba los boleros y canciones de la época y me acompañaba cantando yo canciones napolitanas, arias de ópera, ... “Pagliaci”, “Adiós a la vida” y zortxicos y las melodías de Luis Mariano,etc.
Uno de los clientes del Hotel fue Athos Cesarini, que cantaba junto al gran divo Mario del Mónaco en la ópera "Otelo", quería presentármelo. Él decía que los dos teníamos voz de tenor dramático y yo un futuro…
Eran los años del gran tenor lírico Luís Mariano, a quien -estando yo, en su presentación en Bilbao en el Teatro Arriaga, le obligamos a cantar sin micrófono.
En el hotel de mis padres siempre había un gran ambiente musical. Así el grupo Mocedades comenzó cantando en honor a una tía suya, -huésped permanente-: eran el padre-un gran músico- sus hijas y sus parientes.
En la Basílica de Nuestra Señora de Begoña acompañado al órgano por el célebre compositor de “Ama begira zazu”...etc , Víctor Zubizarreta, cantaba en las bodas los “Ave Maria” de Gounod, Schubert, etc. Llegamos a formar un dúo muy famoso él como organista, y yo, como solista cantor.
El año 1956, estando en Roma en un concierto dirigido por el P. Prieto y en el salón de Actos de la Gregoriana en unión de la Orquesta de Roma, al finalizar el concierto, se acercó el primer violinista y me dijo: “La voce piu bella que oggi se puo sentire a Roma". Pero pensé “vanidad de vanidades, es todo vanidad”: Era el espíritu del P. Nieto.
De Roma, por unas circunstancias extrañas, en 1957 pasé a la diócesis de Monterrey, -Fresno -California-. Una etapa gloriosa como sacerdote y persona. Fui mimado por el grupo de sacerdotes y sus gentes… Era el sacerdote comodín de sus parroquias… Confesaba en varios idiomas, -inglés, francés, alemán (mis años de sobresaliente con el P. Céspedes), italiano, portugués, ayudado por una chuletilla, y vasco-, así se podía leer en mi confesionario; y llegué a confesar en vasco.
Todos querían que cantase con mi voz dramática y sensible.
En un homenaje al capellán de una famosa cárcel de North Hollywood, que era también español y muy querido -tenía hasta una avioneta para visitar sus parroquias-, fui parte de la fiesta y canté la parte religiosa y otras piezas, como uno más, pero sin embargo en la reseña del periódico del día siguiente, en la primera página y al comienzo del artículo decía: “....Expresamente llegado de Roma cantó el celebre tenor....en honor del P. Navarrete".
Mis amigos los sacerdotes querían que me quedase y me dedicara al mundo de la canción. Era la época de Mario Lanza. Pero mi obispo quería que volviera a Bilbao, con la posibilidad de suspenderme a divinis, si no volvía. Cosa que hacía reír a mis compañeros norteamericanos.
Hay otras muchas anécdotas y una vida llena de amor a la música.
Mis cuatro hijos son amantes de la gran música sinfónica, coral, jazz. Y tengo una nieta, Icíar, que con sus cinco añitos tiene un gusto, un oído y voz que puede heredar de su abuelo su amor a la música como medio de mejorar una vida incomoda.

Gregorio Goicoechea Beascoechea"alias  Goiko"

 

Bernardo Socobehere por Rafael Manero (9de noviembre de 2009)
 

Para cualquiera de mi generación, que llegara a Comillas en los años 48-50, hablar de la Schola sin nombrar a Socobehere era algo impensable. "In diebus illis" no se podía concebir la Schola sin Socobehere, ni a Bernardo (Beñardo, cariñosamente, para los amigos) sin la Schola. Para nosotros fue el prototipo de "Bedel de la Schola" "ut sic". Los que vinimos tras él, procuramos imitarle en la meticulosidad con que llevaba el "Diario", en el cuidado y manejo del Archivo, en la gestión de los intereses de la Schola ante las Autoridades de la Casa (petición de vacación para la tarde del 22 de noviembre, organización de la excursión anual, de "nuestras" meriendas-cenas, preparación de "ponches" para los solistas -leche con huevo- en la Enfermería del Hermano Castillo, y de leche caliente y caramelos para todos los cantores antes de las actuaciones...) A sus órdenes estábamos los "papeleros", los responsables de cada cuerda, en aquel berenjenal de papeles - partituras y particelas-, que se organizaba, para tener listas las carpetas antes de cada actuación. Un ejemplo de sus desvelos y de su buen hacer como Bedel lo tenemos en el concierto de Homenaje al P. Prieto en sus Bodas de plata como Director de la Schola (véase el programa del 21 de febrero de 1950). Sin su tesón y capacidad organizadora la fecha hubiera pasado inadvertida. Fue capaz de remover Roma con Santiago para que el famoso musicólogo don José Artero viniera desde Salamanca, donde era catedrático, para hablarnos de "La personalidad musical del R. P. José Ignacio Prieto", para que el P. Jaureguizar hiciera la Presentación, y para que Antonio Rey, un canonista que era un buen músico, dirigiera a la Schola en el concierto-homenaje. Y queda por aludir al menos el capítulo de reformas estructurales e iniciativas renovadoras que se emprendieron bajo su "mandato": el paso de los incómodos bancos a ras de suelo al graderío con butacas, la creación de un cuerpo de amanuenses del ciclostilo para renovación de archivos, copias de canciones, ¡aquellos clichés de papel encerado en los que había que grabar con rodillo y punzón las notas, las armaduras, las claves, incluso los pentagramas! 
Beñardo es navarro, de Valcarlos. Llegó a Comillas procedente del Colegio Apostólico que los Jesuitas tenían en Javier. Cuando yo lo conocí, su físico recordaba al de Ravel. Delgado, con perfil indudablemente vasco-navarro, pelo liso, peinado hacia atrás, y un "buen caer" inolvidable. Hoy, todavía sin jubilarse, sigue siendo párroco de Arizcun. ¡Querido Beñardo, Bedel de Bedeles de la Schola! Un fuerte abrazo.

      Rafael

Respuesta de Bernardo Socobehere a la invitación que le transmite Antonio Albarrán:

Amigo Antonio:
Recibido tu mensaje y te voy a contestar. Eso de que os habéis acordado de mí para nombrame miembro de honor, me honra, pero me parece demasiado. De todos modos os lo agradezco,  y si os parece bien,  de acuerdo, , pero  tened en cuenta que hay otros de más categoría y merecedores de  esa distinción. Ya sabes que a mí me ha gustado trabajar siempre  en retaguardia, en segunda línea.  Son muchas las horas que he metido en la Schola: renovación de archivos, copias de canciones, clichés para copias, las obras del salón, asientos, graderío etc...y el P. Prieto que se desahogaba con nosotros porque ya sabes que la música en Comillas, para algunos... no era, precisamente, plato de su agrado.  En fin, aquellos años ya pasaron y el bien  que hayamos podido hacer, esa es nuestra satisfacción, por falta de poner los medios no habrá quedado.Bueno Antonio, gracias por vuestras atenciones, saludos a los conocidios, y con un abrazo te despide tu amigo.
 Bernardo.

Gregorio Azagra por Rafael Manero (9de noviembre de 2009)        
 

A veces da uno en pensar que la transmigración de las almas no sea una fantasía. Al escuchar la música de Prieto, interpretada por Gregorio Azagra, en esos discos que tendremos que declarar "Patrimonio de nuestra humanidad", uno intuye oscuramente que algo misterioso late ahí que nos pone en comunicación con el espíritu de Prieto. Vamos, que termina uno creyendo que Azagra, en esos discos, sea Prieto redivivo.

Gregorio vino a Comillas el año 48. Procedía del Seminario de Tarazona, donde ya ejercía la función de organista. Desde muy niño, cuando aún no llegaba bien a los pedales del armonium de los Carmelitas de Tarazona, Gregorio tuvo en el teclado un supremo medio de expresión personal y de comunicación con los demás. Cuando él acompañaba al órgano, el "pueblo" terminaba siguiendo dócilmente el tempo que él imprimía a los cantos. Era su "ordeno y mando", su forma de comunicarse con emoción y con autoridad.

La familia Azagra, como la de los Bach, fue una familia de superdotados para la música. Su tío, don Juan Azagra, fue Maestro de Capilla del Pilar de Zaragoza. Su padre, un intuitivo organista, con admirables aciertos armónicos en su forma de acompañar. Su hermano Pepito, que también estuvo en Comillas, y que murió muy joven, tenía uno de esos oídos llamados "absolutos". Era capaz de reproducir inmediatamente sobre el teclado cualquier cosa que Gregorio le dictara desde otro piano distante, por abstruso que fuera el dictado.

Cuando Gregorio llegó a Comillas, entró en una de las clases del Tránsito Blanco y se puso a tocar en uno de aquellos incombustibles pianos. Prieto lo oyó desde su cuarto, e inmediatamente bajó a ver quién tocaba con aquella soltura. Desde aquel momento Gregorio quedó nombrado, sin más trámite, primer organista de la Casa. Su trato con el maestro, sus mutuas confidencias, sus interpretaciones a dos pianos públicas y privadas, por puro disfrute estético, todo esto tal vez sea la razón última de esa compenetración de espíritus de la que hablaba al principio.

Cuando en tercero de Teología Gregorio dejó Comillas, lo hizo, musicalmente hablando, por la puerta grande. Prieto estaba ya de profesor en Roma. Gregorio se hizo cargo de la Schola e hizo historia, siendo el primer seminarista que dirigía el Concierto de Santa Cecilia. Fue un éxito absoluto, que yo admiré con el mismo entusiasmo con el que, en cuanto oía el motor del órgano, me subía al coro de la iglesia, para pasarle la hoja y sacarle los registros, mientras él interpretaba maravillosamente los Conciertos de órgano de Haendel.

Rafael

 

 Respuesta de Gregorio Azagra a la invitación que le transmite Antonio Albarrán:

Queridísimo Antonio:  No puedes imaginarte hasta qué punto me identifico con vuestra iniciativa. Los comilleses, es un misterio, somos todos de naturaleza parecida. Mi generación, la anterior, la siguiente todos somos entusiastas, idealistas, románticos. Es evidente. Y una de las manifestaciones más claras de esa esencia es nuestra música.

Como te dije, llevo años resucitando esa música en la soledad de mis grabaciones digitales. Me han acompañado en esa aventura tres personas fundamentales: José Bailo, Rafael Manero y Natxo Zurbano. Tres testigos fundamentales de la época más creativa de Prieto. Sus impulsos me han dado fuerza y seguridad en las interpretaciones que estaba haciendo. Nunca está uno seguro de lo que hace y menos en música. Por eso ha sido fantástico el apoyo de esos amigos.

El otro día le comunicaba a Manero una idea: Vuestra Asociación, nuestra Asociación, necesita conectar con todo los comilleses esparcidos por España, que somos legión y, como te he dicho antes, naturalezas entusiastas especiales. Estoy seguro que los hariais felices y volverían a revivir una de las etapas más preciosas de su vida. Lo que dices de "socios de honor"....¡Santo cielo!....me suena muy rimbombante. Lo que, sin duda, me siento es un socio incondicional. Y todo mi trabajo está a vuestra disposición. No te puedes imaginar la alegría que me proporcionariais si mis discos fueran gozados y alabados por vosotros. Como dicen mis nietos: "Esto sería lo más".

Un abrazo

 

José Bailo Ramonde por Rafael Manero (9de noviembre de 2009)

José llegó a Comillas procedente del Seminario de Tarazona y, antes de hacer el licenciado en Teología, cursó estudios de especialización en Humanidades Clásicas. Creo que ese curso se llamaba "CEHUC" y a los que lo cursaban,  siempre gente escogida, se les llamaba familiarmente "cehucistas". Formaban parte de la Comunidad de Retórica, ya que se trataba de la culminación de las Humanidades Clásicas. Llegó en el año 49. En el programa del Concierto de Santa Cecilia de ese año aparece ya como tenor solista en las Bienaventuranzas de César Franck. Musicalmente fue una revelación. Una voz cálida, extraordinariamente versátil, con unos graves aterciopelados y un timbre agudo sin aristas muy dulce y muy agradable. Podríamos decir que era un "tenor abaritonado". Esta es la razón por la que, en sus múltiples intervenciones como solista, aparezca en unas obras como tenor solista, en otras como barítono solista, incluso en alguna (Trois beaux oiseaux du Paradis, de Ravel) aparezca como bajo solista. Alumno muy inteligente y culto, con  brillantes dotes literarias, unía al "discreto encanto" de su personalidad la característica de ser muy buen futbolista (delantero centro en los partidos "internacionales" entre Comunidades). Las inquietudes que más le han apasionado en la vida son la Filosofía (es especialista en Ortega) y la acción política de oposición al Franquismo, que le llevó a la cárcel y a padecer la represión de la Dictadura. Actualmente, rodeado del maravilloso paisaje del Montseny y de la compañía de su esposa Irene, se dedica a escribir sus reflexiones sobre la época que le ha tocado vivir. Reflexiones que titula "Autobiografía de una época". Un título de hondo calado, que nos anuncia un alejamiento de todo intimismo anecdótico y nos sitúa frente a una obra de pensamiento.

 Rafael

Respuesta de José Bailo Ramonde a la invitación que le transmite Rafael Manero:

Qué quieres que os diga, amigo Rafa, una peticion de este calibre es cordialmente  insoslayable y no tiene otra contestacion que la afirmativa .  Me agrada especialmente que la peticion venga personalizada por   ti, como puedes comprender,   pero contesto  a todos diciendo que me siento honradisimo de acompañaros    en la “pequeña aventura”,    de  crear una  Asociacion de Amigos de la Schola Cantorum de Comillas, de nuestra Schola,  que en cuanto la conoci  la compartí toto coelo, como ya sabes . Te ruego  se lo  digas a Antonio y demas promotores  a quienes   no tuve la suerte de conocer en Comillas por diferencia de cursos, como dice Albarrán. El hecho de que me unáis  a amigos tan cercanos como  Gregorio, Socobehere,  Goicoechea, Muñoz, tú  y cómo no , Eizmendi tan presente es otro gran honor. Asi pues consideradme  adherido a la Asociacion y dime si debo hacer otra comunicación menos personal.